Recuperación económica recaerá en los más pobres



La recuperación económica y social después de la pandemia recaerá en los más pobres, Honduras no escapa a esto con un alto endeudamiento y corrupción, advierte un economista que recomienda, entre otras cosas, gravar la riqueza.

En un artículo, el economista chileno y miembro de la Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa Internacional (ICRICT), Ricardo Martner muestra el camino que les espera a los países empobrecidos.

Toma de base el contexto económico latinoamericano devastado por la pandemia del coronavirus, con una contracción PIB del 9.1% y millones de personas cayendo en pobreza extrema.

Pero irónicamente, la pandemia está produciendo dos millonarios por mes. Visto así, entonces “es hora de que paguen más quienes más tienen”. Expone una carta que enviaron 83 hombres más acaudalados del mundo en junio donde piden a sus gobiernos, que aumenten los impuestos de cualquier manera para enfrentar la debacle.

“Por supuesto, los firmantes son solo una pequeña minoría. Más de 513,000 personas forman parte del club de los supermillonarios – aquellos con un patrimonio superior a los 30 millones de dólares”, explaya Martner.

Pero aquí, las élites actúan como si el debate no concierne a sus países, contrasta Ricardo Martner en su análisis. De hecho, explica que, entre los firmantes de la carta, solo hay un nombre latinoamericano. “Parece que olvidan que América Latina y el Caribe es la región más afectada por la pandemia, tanto del punto de vista humano como del económico”.

Las consecuencias son catastróficas, en particular para todos aquellos que dependen de la economía informal, que son 150 millones de personas, más de la mitad de la población activa.

Tanto en Europa como Estados Unidos han implementado programas por valor de cientos de miles de millones de dólares para tratar de mantener el empleo y reactivar la economía. Pero esto no se puede esperar en estos países, porque, incluso antes de la pandemia, los recursos eran extremadamente limitados, con una presión fiscal del 23.1 por ciento del PIB para el conjunto de la región, 11 puntos por debajo del promedio de la OCDE, y con una estructura tributaria concentrada en los impuestos sobre bienes y servicios, desiguales por naturaleza.

La actual contingencia exige cambios radicales, orientados a recaudar más, sin duda, pero también a darle mayor progresividad al sistema. Esta crisis no pueden pagarla los de siempre, según Martner. La propuesta de gravar las riquezas es apoyada por el FMI, según Oxfam, un 3.5 por ciento de impuesto recaudaría 50 veces más cada año. 

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